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Emprendiendo en solitario
Ser un solopreneur no significa estar desconectado, significa crear conexiones significativas.

¿Qué es un solopreneur?
Imagina emprender y ser responsable de todos los aspectos de tu negocio. Desde el desarrollo de tu producto hasta el marketing, las ventas y las finanzas y más. Eso es un solopreneur.
El término viene de combinar las palabras “solo” y “entrepreneur” (emprendedor en inglés) y se refiere a la persona que crea, administra, desarrolla y escala su negocio ella misma.
La ventaja de este approach es tener control absoluto y ownership del trabajo y productos que generas. Esto significa no tener que pagarle a nadie, ni repartir ganancias ni lograr consenso de una discusión.
¿La desventaja? Correr todo el riesgo tú solo y bancarte el trabajo entero.
Solopreneur vs freelancer
Manejar un negocio tú solo de forma independiente ¿suena a un freelancer no? Hay algunas diferencias.
El solopreneur se caracteriza por:
Crear y administrar todo su negocio.
Trabajar sin un equipo ni empleados.
Crear una marca o productos para una audiencia relativamente grande.
Un freelancer en cambio:
Ofrece servicios.
Trabaja en proyectos de clientes.
No se enfoca en crear una marca sino en vender sus habilidades.
En estos últimos 10 años ha surgido lo que yo considero es una sub-categoría de solopreneurs llamados indie hackers.
Un indie hacker usualmente está más enfocado en productos digitales, en crear los producto él mismo ya sea utilizando código o herramientas no-code/lo-code (un solopreneur muchas veces terceriza esta etapa) y en constantemente lanzar los productos.
Es válido que una persona sea una combinación de todo esto. En general creo que la mayoría de personas deberían mantener su empleo dependiente o de freelancer que les da de comer y paga las cuentas mientras en paralelo se inician como solopreneurs.
Una vez que el emprendimiento logra igualar los ingresos de tu empleo, recién ahí puedes dejar la vida dependiente o de freelance para dedicarte full time a solopreneur.
Esta es la recomendación saludable, aunque hay personas que prefieren “quemar todos los puentes” al abandonar toda fuente de ingreso estable para dedicarse a emprender full-time porque —si no tienen otra opción más que lograr que el emprendimiento funcione— se sienten más motivados a avanzar. La decisión la debes tomar tú.
La soledad del solopreneur
Escuchar la palabra solopreneur trae a la mente la idea de una persona trabajando de forma solitaria en su casa y enfrentando desafíos sin ayuda.
Ser un solopreneur no significa trabajar en aislamiento; significa tener el control y ownership total sobre cómo trabajas y con quién colaboras.
Ser un solopreneur te coloca en un ecosistema donde la conexión con otras personas es fundamental para avanzar. Ya sea al tratar con usuarios, interactuar con una comunidad o asociarte con otros para proyectos específicos, el trabajo haciendo empresa de una sola persona rara vez es completamente solitario.
Lo que distingue a un solopreneur es la capacidad de construir un sistema propio, un estilo de trabajo alineado con lo que quiere en esta vida.
Esta claridad personal no solo te permite avanzar en tus propios proyectos, sino que también facilita las colaboraciones con otros. Cuando decides emprender como solopreneur es más fácil desarrollar un filtro para escoger bien las colaboraciones y también detectar los red flags que te deben advertir qué caminos colaborativos no son los adecuados para ti.
La idea del aislamiento del solopreneur también deja de lado algo importante: incluso cuando trabajas en solitario, nunca estás completamente solo. Siempre hay conexiones, aunque sean indirectas. Las herramientas que usas, los usuarios a los que sirves, las comunidades en las que participas. Todo esto forma parte de un tejido social que te acompaña y te apoya.
Siendo un generalista
Ser un solopreneur no es solo un título, es una forma de pensar y actuar. Al no depender de un equipo o una estructura corporativa te conviertes en un generalista por necesidad. Aprendes a manejar múltiples áreas: desde la estrategia hasta la ejecución, el diseño y la tecnología, el marketing y las ventas.
Todo obstáculo se vuelve un reto para aprender algo nuevo.
Esta experiencia amplia es un superpoder. El cambio en esta vida es una constante y ser adaptable es fundamental para emprender.
Los especialistas suelen depender de una estructura estable para maximizar su valor, pero como generalista, puedes moverte con rapidez y flexibilidad, ajustándote a lo que el entorno o el proyecto necesita.
Esta mentalidad te entrena para tomar decisiones y actuar rápido, algo particularmente importante en escenarios de alta incertidumbre.
Cuando otros sufren de la parálisis por análisis o se ven detenidos por la burocracia o jerarquías, tú ya has dado el primer paso. Esta capacidad de actuar rápido no significa ser impulsivo, sino tener la confianza de avanzar con lo mínimo que necesitas para dar el siguiente paso (el Minimum Viable Knowledge o MVK), sabiendo que puedes ajustar el rumbo si es necesario.
Las habilidades generalistas no solo te sirven a ti. Cuando decides colaborar con otros — ya sea en un proyecto puntual o en una colaboración a largo plazo— traes contigo una perspectiva única que está nutrida de todos los desafíos que has tenido que resolver en tu vida.
Sabes cómo conectar los puntos entre disciplinas, mediar entre especialistas y encontrar soluciones creativas que no siempre son evidentes.
La adaptabilidad y la rapidez no solo te permiten sobresalir como solopreneur, sino que también te convierten en un colaborador valioso en cualquier equipo.
Uniendo fuerzas
Actuar rápido, experimentar con pocas herramientas y cambiar de rumbo sin las restricciones de una gran organización es una habilidad que tenemos como solopreneurs o indie hackers que la logramos a través de ser muy independientes. Sin embargo, esta independencia también tiene un límite: los recursos y el alcance. Hay proyectos que —por su escala o complejidad— no pueden ser abordados en solitario.
Las empresas tradicionales suelen forman joint ventures para colaborar en proyectos que son demasiado grandes o arriesgados para abordar solas. Como solopreneur puedes adoptar este mismo approach al unir fuerzas con otras personas para trabajar en objetivos comunes sin sacrificar tu autonomía.
Puedes elegir mejor con quién trabajar, establecer acuerdos claros y empezar a ejecutar rápidamente.
Como solopreneur ya tienes una estructura bien definida de cómo trabajas, cuáles son tus objetivos y qué necesitas para progresar. Esta claridad te permite elegir con quién colaboras y construir relaciones donde todas las partes ganan. De esta manera puedes mantener tu independencia mientras exploras oportunidades que antes parecían fuera de tu alcance.
Unir fuerzas no significa renunciar a tu convicción como emprendedor individual. Al contrario, te da la oportunidad de amplificar tu impacto, diversificar tus experiencias y aprender de otros en el camino.
Nunca trabajas solo
Un reto que tienes como solopreneur es el lograr la distribución de tus productos disponiendo de pocos recursos. Una herramienta para compensar esto es la creación de una audiencia o una comunidad.
Construir una comunidad no es solo una estrategia, es una filosofía. Se trata de crear un espacio donde las personas no solo se interesen en tus productos o servicios, sino en tu historia y el impacto que quieres generar.
Una comunidad bien cultivada no solo te apoya, sino que se convierte en tu amplificador más fuerte, compartiendo tu trabajo y ayudándote a llegar a más personas de manera orgánica.
Estar en contacto con tu comunidad te mantiene conectado con las necesidades reales de las personas a las que sirves. Cada interacción es una oportunidad para aprender, mejorar y co-crear soluciones que realmente resuelvan problemas. Este intercambio constante convierte a la comunidad en mucho más que un grupo de seguidores; es un círculo de colaboración y apoyo mutuo.
Una comunidad no se construye con contenido vacío ni mensajes genéricos. Se construye mostrando quién eres, compartiendo tus logros y tus fracasos, y ofreciendo un valor genuino. Cuando das, recibes. Y como solopreneur, ese intercambio constante es la prueba de que nunca trabajas realmente solo.
Cada vez que alguien contribuye en tus publicaciones, se suscribe a tu newsletter, te envía feedback de algún producto o comparte tu trabajo, está fortaleciendo ese puente entre tus proyectos y el mundo exterior. Cada miembro de tu comunidad es una conexión que te impulsa hacia adelante y que, al mismo tiempo, te recuerda que tu trabajo tiene un impacto más allá de ti mismo.
Ser solopreneur no es una carrera en solitario. Es un camino lleno de interacciones, colaboraciones y, sobre todo, comunidad.
Mientras cultivas esas conexiones no solo estás construyendo una base sólida para tus proyectos, sino también un recordatorio constante de que —incluso en los momentos más desafiantes— nunca estás realmente solo.
Ser un solopreneur no significa estar desconectado, significa crear conexiones significativas.
El primer obstáculo para emprender en solitario eres tú. Solo necesitas lo mínimo que te permita dar el siguiente paso. ¡LANZA YA! ⚡️
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